jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 3. LA HISTORIA DE PALESTINA

Antes de que el estudiante comience un estudio de la vida y ministerio de Jesucristo, es preciso que él tenga alguna idea de los sucesos que tuvieron lugar durante los cuatrocientos años que transcurrieron entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Estos fueron años plagados de guerras, revueltas, luchas sangrientas y de tragedia para los judíos. Debemos recordar que el pequeño país de Palestina constituía un puente que conectaba a tres continentes, y cada uno de los ejércitos que invadía un país extranjero tenía que pasar por ese puente. Durante esos cuatro siglos, ejércitos marcharon de un lado y del otro de estas carr -teras de Palestina, y por lo tanto había guerra y confusión sin descanso.

Para el propósito del presente estudio, comenzaremos con la conquista de Alejandro el Grande.

A. ALEJANDRO EL GRANDE:

En el año 333 A.C., Alejandro de Macedonia, se convirtió en el amo del Imperio Persa, y un año más tarde, tomó posesión de Palestina.

Los objetivos de Alejandro parecen haber sido la difusión de la cultura griega. Las colonias griegas se esparcieron rápida­ mente por todo el mundo conocido. El Helenismo, (la palabra viene de Helas, que significa Grecia), comenzó a hacerse sentir en cada paso de la vida judía, especialmente en los estableci­ mientos judíos fuera de Palestina. Los judíos comenzaron a adoptar el uso de palabras griegas en sus conversaciones y también empezaron a aplicar nombres griegos a sus hijos.

Alejandro trató con reverencia la religión de los judíos y más tarde, cuando había conquistado Egipto y construido la ciudad de Alejandría, invitó a los judíos a vivir allí. Su invitación fue aceptada y una gran colonia de judíos prontamente creció en Egipto.

Alejandro, siendo aún un hombre joven, murió en Babilonia, víctima del vicio y la bebida. Alejandro no dejó heredero para su trono, y su ¡imperio fue dividido en tres reinos. Como conse­ cuencia, Palelstina se convirtió en el escenario de constantes luchas. Durante un siglo este país fue dominado por los Tolo­ meos, que reinaban sobre Egipto, y los Seleucidas, que reinaban sobre Siria. Finalmente, en el año 198 A.C., los Sirios hicieron retroceder al ejército Egipcio hasta el Nilo y así anexaron for­ malmente a Falestina.

B. ANTIOCO EPIFANIO:

En el año 175 A. C. surgió en Siria un gobernador llamado Antioco Epifianio, conocido como Teo Epifanio, “El dios puesto de manifiesto.” Todo lo que fuese griego se convirtió en una pasión para Antioco. El Helenismo había sido muy atractivo para los judíos de mentalidad mundana, y muchos siguieron cul­ tivándolo. Sin embargo, surgió una secta que se oponía a los Helenistas, quienes se llamaban Piadosos o Pios.

Un falso informe llegó con la nueva de que Antioco había sido muerto en una batalla y se hicieron preparativos en Jerusalén para una revuelta. Cuando Antioco se enteró de las intenciones de los judíos regresó para castigarlos sin piedad. Los Pios fueron matados, el templo fue pillado y se ofreció una cerda como sacrific.io en el altar Antioco se reveló con furia contra la religión judía, proclamando que toda manifestación de las cos­ tumbres religiosas judías debían cesar No se permitirían más la observación del Día de Reposo, alimentos limpios y no limpios, la circuncisión, y los sacrificios a su Dios. A cualquier persona en cuya posesión se encontró una copia de la ley era castigada con la muerte.

Antioco mató a 40,000 habitantes de Jerusalén, y vendió a muchos otros como esclavos. En otra ocasión, las calles literal­ mente estaban teñidas de sangre y la ciudad quedó deshecha ya que mató a los hombres y tomó cautivas a las mujeres y niños.

Los oficiales de Antioco recorrían por todas partes buscando víctimas. Erigieron altares, congregaron a los judíos, y luego les demandaban que se sacrificaran a Antioco. En Modina vivía un anciano sacerdote llamado Mattatias, juntamente con sus cinco hijos. Cuando se le exigió que ofreciera sacrificio, se rehusó. El mató a un individuo tímido quien había comenzado a obedecer las órdenes cle los oficiales y luego atravesó con su espada a uno de los oficiales sirios.

C. JUDAS MACABEO:

Mattatias escapó al desierto con sus cinco hijos, rodeándose de una banda de zeolotas desesperados. Recorrieron el interior del país de un extremo a otro destruyendo los odiados altares, y matando a los judíos renegados que habían ofrecido sacrificios.

Mattatias falleció poco después del comienzo de la rebelión, y fue sucedido por uno de sus hijos llamado Judas, quien demostró ser un genio en el arte de la guerra. Judas se ganó para sí el nombre de Macabeo, “El Martillador.” Judas ganó su primera batalla sobre los sirios al sorprenderlos en las montañas al norte de Jerusalén. El y sus hombres se armaron con las armas de los caídos. Obtuvo éxito en cuatro batallas decisivas y golpeaba además a los enemigos que se hallaban en los alrede­ dores. Antioco Epifanio murió con la amarga realización de que Palestina lo había desafiado y le había ganado.

En el año 143 A. C., los sirios fueron expulsados totalmente de la tierra, y Palestina fue libre por fin.

D. CONQUISTADA POR ROMA:

Simón, el último de los cinco hijos de Mattatias, fue sucedido por su hijo, el Sumo Sacerdote, Juan Hircano. Ebrio por su nuevo poder, este hombre se embarcó en crueles y costosas guerras en contra de sus vecinos. Invadió Samaria en el norte e Idumea en el sur Convirtió por la fuerza a los Samaritanos y a los Edomitas a su forma personal de Judaísmo.

Juan Hircano fue sucedido por su hijo, Aristóbulo, quien con­ tinuó las guerras de conquista, agregando Galilea a su reino.

Aristóbulo fue sucedido por su hermano Alejandro, cuyos inte­ reses principales eran la guerra y el placer Los judíos se reb -laron y lo mandaron al exilio, pero poco tiempo después, lo restauraron. En lugar de demostrar su gratitud por este hecho, él crucificó a 800 Fariseos, después de matar a sus esposas y a sus hijos delante de ellos.

Alejandro fue sucedido por su viuda, Alejandra. Cuando ella ya era una anz-iana de 73 años, uno de sus hijos, llamado Aristó­ bulo II, comenzó una guerra civil. Hircano, que era el verdadero heredero, perdió la batalla en su primer encuentro. Siguiendo los consejos de un cierto príncipe Idumeano llamado Antipater, Hircano trató de continuar el combate. Reunió un ejército de 50,000 árabes y obligó a Aristóbulo a refugiarse en Jerusalén.

En el año 65 A. C., el general romano Pompeyo derrotó una gran porción Jel anterior Imperio Sirio, y ahora giró a Palestina, que era el puente que conectaba Asia y Africa. Los judíos, divi­ didos en tres partidos, cayeron directamente en las manos romanas. Aristóbulo estaba atrincherado en Jerusalén, bajo sitio por Hircano y su ejército árabe. Los Fariseos se hallaban fatiga­ dos y enfermos de los males que los reyes les habían hecho, y estaban dispuestos a deshacerse del todo de la realeza. Todos los tres partidos enviaron diputaciones a Damasco, donde Pom­ peyo se hallaba acampado.

Las tres solicitudes dieron a Pompeyo una excusa perfecta para invadir Palestina. El ejército árabe huyó inmediatamente. Aristóbulo se rindió a Pompeyo, pero sus seguidores se rehu­ saron. Se atrincheraron en la colina del Templo y fueron necesa­ rios tres meses para obligarlos a rendirse. Pompeyo aprovechó sus escrúpulos religiosos y los atacó en un día de Reposo sabiendo que ellos no se moverían ni darían un solo golpe para defenderse.

Pompeyo rrasacró a 12,000 judíos. Entró en el atrio del Templo y penetró direictamente en el Lugar Santo. Por este hecho los judíos jamás le perdonaron.

Finalmente, Pompeyo perdió su poder sobre el Imperio Romano, y fue sucedido por el gran Julio César Hasta ahora, Antipater habia permanecido en la obscuridad. Antipater era un hombre de gran sagacidad. Había compartido la política de César, y ahona recibía una gran recompensa. Fue convertido en Procurador sobre Judea. Cuatro años más tarde fue envene­ nado y su poder fue heredado por su hijo, Herodes, uno de los hombres más astutos que haya gobernado sobre Judea.
TOMO I: LA VIDA DE JESUS
CURSO INTERNACIONAL "ALPHA"
RALH VICENTS REYNOLDS