jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 19. MILAGROS DE SANIDAD (Continuación)

A. EL PARALITICO SANADO

1. Referencia Bíblica Marcos 21-12

2. Circunstancias

Cuando Jesús retornó a Capernaum, entró en una casa que muy probable era la de Pedro, ya que había estado recientemente allí en su visita anterior a Capernaum. La noticia de su presencia se corrió hasta que se congregó una multitud que llenó la casa y el patio. La casa estaba tan repleta que no había acceso a la puerta. Varios habían llegado para satisfacer su curiosidad, pero habían otros que estaban allí para descubrir faltas.
De repente cuatro hombres se acercaron conduciendo una camilla. Sobre la camilla estaba acostado un hombre muy enfermo, un paralítico que no podía moverse. Además estaba afli­gido por la vida pecaminosa que había vivido. El sabía que no estaba preparado para morir, y sufría bajo el peso de su culpa­bilidad y de sus pecados.
Los cuatro hombres, hallando imposible de entrar por la puerta, estaban determinados a encontrar otra forma de entrar. Llevaron al hombre enfermo al techo y descubrieron una parte del techo. Bajaron al paralítico a través de la abertura hasta los pie de Jesús.

3. Necesidad
El hombre necesitaba la sanidad física y espiritual. Su mayor necesidad era la de obtener el perdón de sus pecados.
4. ¿Cómo fue obrado el milagro?
Este hombre estaba tan enfermo que no podía hacer nada por si mismo, ni siquiera podía clamar por ayuda.
Jesús observó dos cosas: a) la necesidad física y espiritual de este hombre; b) la fe de los cuatro hombres, (Marcos 2:5). El comenzó con la necesidad más urgente, la de perdonar sus peca­ dos. Su enfermedad podría haber sido el resultado de haber vivido en disipación y en pecado. Jesús le perdonó sus pecados. “Hijo, tus pecados te son perdonados.” Inmediatamente fue acusado de blasfemia por haber ejecutado una prerrogativa divina. Jesús sabía esto y les hizo la pregunta: “¿Qué es más fácil decir tus pecados te son perdonados, o... Levántate, toma tu lecho y anda?” El ahora se dirige al paralítico con una orden: “Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.”
Inmediatamente el hombre fue sanado y obedeció. Tomó su lecho y salió caminando. Sus críticos silenciaron y todos se asombraron y glorificaron al Señor.
5. Resultados y lección aprendida
Permítasenos observar primeramente a los cuatro hombres que llevaron al paralítico ante Jesús. Ellos tenían a) visión; b) cooper­ación; c) determinación; y d) fe. Se necesitó de los cuatro para procurar la sanidad y la salvación para este pobre hombre.
Jesús demostró lo que era más importante en perdonar al hom­bre primero. También demostró justamente como un milagro puede acallar la oposición y la crítica.
El paralítico también tuvo su parte. Tuvo que ejercitar una fe obediente y resuelta. El no fue sanado mientras yacía postrado. Tuvo que levantarse, recoger su lecho, y caminar. Esto requería fe y obediencia.

B. LA SANIDAD DEL HOMBRE IMPOTENTE

1. Referencia Bíblica Juan 5:1-16
2. Circunstancias
El nombre, “Betesda” significa “Casa de la Misericordia”. Era el nombre de un estanque que tenía 5 pórticos. El estanque se agit­aba regularmente debido a alguna fuerza volcánica, y la creencia popular era de que un ángel agitaba las aguas. Una gran multitud de gente enferma rodeaba al estanque esperando que se agitaran las aguas.

Jesús en forma deliberada fue a Betesda en el día de reposo, porque estaba bajo gran oposición con referencia al día de reposo. Y aquí Jesús encontró entre la multitud a un hombre afligido durante treinta y ocho años.
3. Necesidad
Aquí encontramos a un lisiado imposibilitado quien había sufrido durante treinta y ocho años.
4. ¿Cómo fue obrado el milagro?
Jesús quería que este hombre expresara su deseo de sanidad. “¿Quieres ser sano?” Ante esta pregunta el hombre respondió que no tenía quien lo ayudara para introducirse en el estanque. Esto fue una confesión de su propia falta de fe. El estaba esperando la ayuda de otros. Como miles de otros, él estaba buscando “medios” y la fe y oración de otras personas.
Jesús le dio una simple orden: “Levántate, toma tu lecho, y anda.” El hombre fue sanado inmediatamente, tomó su lecho y caminó.
5. Resultados y lección aprendida
Nosotros no debemos depender de la ayuda de otros para recibir la sanidad. Ante todo debe existir la voluntad para ser sanado. Debemos creer y obedecer el mandato de Dios.
La sanidad llega para que vivamos para el Señor. “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.” (Juan 5:14) La lección aquí es simplemente la siguiente: Si una persona es sanada y vuelve a la vida de pecado, existe la posi­bilidad de que sobrevenga una enfermedad peor.

C. EL HOMBRE CON LA MANO SECA
1. Referencia Bíblica Mateo 12:6-13; Lucas 6:6-11
2. Circunstancias
Este milagro aconteció en el día de reposo. Jesús era criticado porque sus discípulos habían recogido y comido espigas en el día de reposo. Aquí El hizo dos declaraciones muy importantes: “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí” y “porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.”
3. Necesidad
Un hombre tenía una mano deforme y tullida, ya sea lastimada por un accidente o por enfermedad, o bien podría haber nacido así. De cualquier manera su mano le era completamente inútil.
4. ¿Cómo fue obrado el milagro?
Jesús enfrentaba una gran oposición, pero El no vaciló. Este hombre se hallaba sentado en el suelo como el resto de la con­gregación. Jesús le dijo: “Levántate y ponte en medio.” El hombre se puso de pie y entonces le dijo: “Extiende tu mano. ” El la extendió y le fue restaurada completamente sana.
El milagro se produjo por una orden de Jesús y un acto de obediencia por parte del hombre.
5. Resultados y lección enseñada
Podemos decir que las lecciones enseñadas aquí son:
a. Jesús era mayor que el templo, y también mayor que la enfer­medad de este hombre;
b. El milagro tuvo lugar a la orden de Jesús;
c. Extender hacia adelante una mano seca era una cosa imposi­ble de hacer para este hombre, pero nada es imposible con el Señor;
d. Nosotros podemos hacer siempre lo que Jesús nos indica, la voluntad de Dios siempre es posible.

D. LA SANIDAD DEL CRIADO DE UN CENTURION

1. Referencias Bíblicas Mateo 8:5-13; Lucas 7:1-10
2. Circunstancias
Vivía en Capernaum un centurión. Un centurión es un oficial del ejército romano que comanda a cien soldados. Probablemente él sería de nacionalidad romana.
Este centurión había sido bondadoso con la gente judía y les había construido una sinagoga. Pero él tenía un sirviente que estaba gravemente enfermo a punto de morir.
Cuando Jesús entró a Capernaum, algunos de los ancianos de los judíos lo recibieron y le pidieron que sanara al sirviente. Jesús comenzó a ir hacia la casa del centurión. El centurión encontró a Jesús en su camino y le dijo que él no era digno de que Jesús entrara en su casa, y que Jesús solo pronunciara la palabra.

3. Necesidad
Un sirviente se encontraba enfermo y a punto de morir.
4. ¿Como fue obrado el milagro?
Jesús se maravilló de la fe de este gentil y le concedió su petición. “Ve, y como creíste, te sea hecho.”
El centurión había dicho que él era un hombre que daba órdenes y era obedecido, y que Jesús solo necesitaba hacer lo mismo. El Señor aceptó esto e hizo tal cual el hombre había solici­tado. Su criado fue sanado en esa misma hora.
5. Resultados y lección enseñada
Este gentil tenía muy poca luz espiritual, pero él creyó que Jesús tenía autoridad absoluta sobre las fuerzas del universo, como él tenía sobre sus disciplinados soldados. Con esta fe, él tenía una humildad hermosa, porque él sentía que estaba parado frente a Uno muy superior a su emperador. Nosotros que tenemos más luz y conocimiento que este sol­ dado romano, deberíamos tener mayor fe y mayor humildad. Al mismo tiempo podemos pedir a Jesús que entre no solamente a nuestros hogares, sino también en nuestros propios corazones. Si nosotros logramos tener este tipo de fe y humildad, Jesús cierta­ mente contestará nuestras oraciones.
TOMO II: LA VIDA DE JESUS
CURSO INTERNACIONAL "ALPHA"
RALH VICENTS REYNOLDS