jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 42. LA TRAICION

A. JUDAS ISCARIOTE:

Judas Iscariote era uno de los doce discípulos. Su padre era Simón Iscariote. Su motivo en seguir a Jesús parece haber sido mercenario porque esperaba recibir mucho provecho mundano en el establecimiento del reino.

Al estudiar su carácter, nos sorprende que él pudo haber sido uno de los doce.

Rasgos característicos de Judas:

1. Era codicioso y deseaba mucho dinero (Mateo 26:14, 15).
2. Era hipócrita (Juan 12:5, 6).
3. Era ladrón (Juan 12:6).
4. Era culpable de traición (Marcos 14:10; Lucas 22:47, 48).

A pesar de dichos rasgos característicos, consideremos que Judas sintió un genuino remordimiento (Mateo 27:3-4). Esto nos dice que Judas no era del todo malo.

Finalmente, consideremos el título que nuestro Señor le dio en Juan 17:12, “a los que me diste, y los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.”

Este título, “hijo de perdición” se da también al anticristo, quien ha de ser revelado (2 Tesalonicenses 2:3). El título quiere decir “el hombre destinado a estar perdido en condenación eterna.” Es significativo que Judas y el anticristo reciben este título, revelando el destino terrible de los dos, ordenado por Dios.

B. EL ACTO DE TRAICION:

Judas criticó a María cuando ella ungió los pies de Jesús con un perfume costoso (Juan 12:1-8). El pensaba que lo que María hacía era un desperdicio. Jesús defendió a María y reprendió a Judas por su criticismo.

Sin duda, Judas había pensado previamente en entregar a Jesús a las manos de los enemigos para sus propios fines. Esta reprensión del Maestro aparentemente fue lo que le hizo decidir definitivamente. No iba a aplazar más su hecho malo.

Mientras cenaban los discípulos en casa de Simón, el Sane­drín se reunía en el palacio de Caifás, considerando cómo podrían matar a Jesús. Judas salió de la cena y se apresuró a ir al palacio, llegando al momento justo. Los corazones de los políticos religiosos se llenaron de júbilo inicuo cuando se dieron cuenta de que uno de los doce estaba dispuesto a traicionar a Jesús.

C. EL PRECIO DE UN ESCLAVO:

Judas y el Sanedrín rápidamente llegaron a un acuerdo, aunque él sin duda estaba desilusionado con lo poco que le ofrecieron. Es probable que la culpa y el conocimiento de su traición le hicieron actuar apresuradamente.

El precio en que convinieron era el precio de un esclavo­ treinta piezas de plata. Después de consultar dos referencias en este asunto, el escritor ha concluido que esta cantidad represen­taría cerca de veinte dólares ($20) en moneda corriente. Es difícil entender como es que Judas estuvo dispuesto a entregar al Señor por un precio tan pequeño.

D. EL ACTO DE TRAICION REVELADO:

Durante el tiempo entre la cena en Bethania y la Cena del Señor, Judas parece haber escondido su traición. Sin embargo, durante la cena, Jesús reveló que El lo sabía, diciendo, “Uno de vosotros me va a entregar.” Jesús demostró que El conocía al traidor, dando un bocado a Judas y diciéndole, 1o que vas a hacer, hazlo más pronto.” Es imposible esconder cualquier acto malo del Señor. El sabe todo pecado que el hombre comete, sea grande o pequeño.

“Satanás entró en él” (Juan 13:27). Con esta declaración, algunos han tratado de probar que en este momento Judas llegó a ser el diablo encarnado. Sin embargo, esto es muy dudoso. En cambio, el significado parece ser que Satanás logró dominarlo por completo. En manera similar, Satanás entra en los hombres en estos días y los domina por completo. El alma de Judas, quien había sido discípulo durante tres años, fue poseído com­pletamente para hacer la voluntad de Satanás.

E. TRAICIONADO CON UN BESO:

Judas sabía. las costumbres del Señor. Sabía que sin duda lo encontraría orando en Getsemaní. Esto demuestra cuán bajo había descendido Judas que él traicionaría a Jesús mientras estaba en el lugar de oración secreta. Esto fue planeado delibe­radamente, que Jesús fuera tomado preso en un lugar tranquilo en medio de la noche para evitar un tumulto público.

Judas llevó a los soldados al huerto y luego identificó a Jesús con una señal previamente dispuesta. La señal era un beso, probablemente el saludo corriente entre los discípulos. Este acto de traición reveló de nuevo cuánto había descendido moralmente Judas.

F. EL PRECIO DE TRAICION:

El precio verdadero de la traición aún no había sido pagado. No eran las treinta piezas de plata, sino el precio que Judas tenía que pagar.

En la confusión de la noche, no sabemos lo que hizo Judas después de entregar a Jesús. Sin embargo, pronto le llegó un terrible sentimiento de culpa, remordimiento y vergüenza que siempre sigue a tales actos malvados. Judas estaba agobiado con el sentimiento de condenación. Se arrepintió y trató de hacer restitución. Llevó la plata a los sacerdotes principales y confesó su pecado. Se rehusaron a admitir alguna responsa­bilidad por el acto y Judas arrojó el dinero al suelo del templo.

Luego Judas salió y se ahorcó.

Los sacerdotes compraron el campo del alfarero con el dinero, el cual era un lugar fuera de la ciudad para sepultar a los extranjeros. Se supone que Judas se suicidó en este campo y por eso era doblemente conmemorativo de la traición. Este lugar fue llamado, Acéldarna, que quiere decir “Campo de sangre” (Mateo 27:3-10; Hechos 1:18, 19).
Estas palabras siguientes resumen la vida trágica de Judas con un significado terrible: “Para irse a su propio lugar” (Hechos 1:25).
TOMO: LA VIDA DE CRISTO IV
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS