jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 20. MILAGROS DE SANIDAD (Continuación)

A. LA SANIDAD DE LA HIJA DE LA MUJER SIROFENICIA

1. Referencias Bíblicas Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30

2. Circunstancias

Este relato tiene lugar en Fenicia. A parte del tiempo en que Jesús fue llevado a Egipto como una criatura, esta es la única vez en su vida que El abandonó Palestina.

Jesús no fue a Fenicia con el propósito de comenzar un minis­terio público. Parece que El deseaba retirarse a un lugar tranquilo con Sus discípulos para poder enseñarles. No había ningún lugar en Galilea donde El podía encontrar reclusión. La oposición iba en aumento, y la hostilidad de los fariseos era muy fuerte. Herodes había decapitado a Juan el Bautista y es muy posible que Jesús quería retirarse del dominio del gobierno de Herodes con la finalidad de descansar y de enseñar a sus discípulos sin interrupciones.

Sin embargo, era demasiado conocido para estar en cualquier lugar sin ser interrumpido. Llegó una mujer gentil clamándole que curara a su hija.

3. Necesidad

La hija de esta mujer gentil estaba poseída por el demonio. Aparentemente era un caso muy serio.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

Jesús trató de encontrar paz y reclusión en Fenicia, pero “No pudo esconderse” (Marco 7:24). Una cierta mujer de nacionalidad sirofenicia le halló y comenzó a clamar en favor de su hija. Jesús entró en una casa y posiblemente se sentó ante una mesa, pero la mujer lo siguió directamente hasta dentro de la casa y no cesaba de implorar y clamar.

Los discípulos, cansados de los ruegos de la mujer, pidieron a Jesús que la despidiera. Jesús hizo una declaración definiendo su misión, “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” Mientras estuvo en Galilea, El abiertamente atendía a los gentiles, pero ahora que estaba en un país gentil, era necesario que definiera claramente Su ministerio.

Esta declaración hubiese sido suficiente para descorazonar a la mayoría de las personas, pero no a esta mujer gentil. Ella vino y le adoró diciendo: “¡Señor, socórreme!”

La respuesta de nuestro Señor es un tanto difícil de explicar. Parece casi contraria a Su naturaleza y carácter el reprochar e insultar a una persona que se halla en tan desesperante nece­sidad. Nosotros si creemos que había una razón para que Jesús hablase así: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.” El quería que su fe se desarrollara al máximo para que venciera a todo los obstáculos.

Al ser nuestras oraciones negadas algunas veces fortalece y desarrolla nuestra fe. Este aparente insulto de haber sido llamada un “perro” no destruyó su fe, sino más bien trajo su humildad verdadera y fe real al descubierto para que fuese vista por todos. Algunos habrían estado enojados y de inmediato se habrían ido, pero esta mujer vio la oportunidad de reclamar la liberación para su hija.

De acuerdo a las palabras de esta mujer y según lo registrado en el versículo veintisiete, podemos escuchar a la mujer decir lo siguiente: “Sí, Señor, soy solo un perrillo, y no ruego el pan de los hijos. Solo ruego por las migajas. Solo una migaja es suficiente para sanar a mi hija y los perrillos debajo de la mesa tienen dere­cho a las migajas.”

¿Cómo podía el Señor negarse ante una fe tan persistente? El no podía hacerlo y de inmediato sanó a la hija. Al hacerlo, El ensalzó a esta mujer por su gran fe.

5. Resultados y lección enseñada

Esta mujer sobrepasó tremendos obstáculos para tener respu­esta a sus oraciones. Ella dió cuatro pasos y nosotros debemos tomar cuidadosa nota de lo que ella hizo exactamente.

a. Persistencia: Ella persistió y continuó en su pedido a pesar del desaliento y oposición.
b. Adoración: Muchas veces cuando nuestras oraciones no son contestadas, si comenzamos a adorar, la victoria llega.
c. Humildad: El orgullo separa al hombre de Dios, pero la humil­lación verdadera causa que se aproxime la presencia de Dios.
d. Fe: Su gran fe fue manifestada a través de su petición y su persistencia.

Si ponemos en práctica estas cuatro cosas, nosotros también podemos vencer grandes dificultades y con persistencia llegar a la victoria y la liberación.

B. EL SORDO-MUDO SANADO

1. Referencia Bíblica Marcos 7:31-37

2. Circunstancias

Luego de haber sanado a la hija de la mujer sirofenicia, multi­tudes sin duda se congregaron y Jesús tuvo que buscar otro lugar para su retiro y reclusión. El no fue directamente al sur hacia Galilea, sino que fue al este a Decápolis, la cual es un área al este del Río Jordán.

Aquí la gente trajo a Jesús un hombre sordo y parcialmente mudo, y le pidió que pusiera sus manos sobre él.

3. Necesidad

Este hombre era completamente sordo y tenía un impedimento en su hablar.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

Es solamente necesario de que Jesús pronuncie la palabra para que cure a un hombre, pero por alguna razón desconocida, Jesús hizo algunas cosas que pudieron ser vistas. El hizo lo siguiente:
a. Jesús lo llevó a un lado alejado de la multitud;
b. Colocó sus dedos en las orejas del hombre;
c. El tocó la lengua del hombre con su propia saliva;
d. El elevó sus ojos hacia el cielo;
e. El suspiró;
f. El dijo al hombre: “Efata” lo cual es Arameo y significa, “Sé abierto.”

5. Resultados y lección enseñada

Aunque Jesús tomó ciertos pasos para conducir hacia el mila­gro, el milagro fue instantáneo.

Nosotros no podemos explicar el propósito de lo que Jesús hizo aquí, a no ser que fue hecho para inspirar fe en el corazón de este hombre. Algunas veces el Espíritu Santo puede dirigirnos a efec­tuar algo que puede verse exteriormente para inspirar y elevar la fe.

C. LA SANIDAD DEL HOMBRE CIEGO EN BETSAIDA

1. Referencia Bíblica Marcos 8:22-26

2. Circunstancias

Este evento aconteció en Betsaida. Un hombre ciego fue lle­vado a Jesús y la gente le pidió que lo tocase.

3. Necesidad

Este hombre era ciego, pero no se nos dice durante cuanto tiempo había estado ciego.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

Nuevamente Jesús utilizó aquí un método gradual. Jesús le tomó de la mano y lo condujo fuera de la villa. Luego untó los ojos del hombre con saliva. Puso sus manos sobre él y le preguntó si veía algo. Solamente obtuvo una visión parcial y Jesús puso sus manos sobre sus ojos por segunda vez y le obligó a mirar hacia arriba. Cuando el hombre hizo esto, la vista perfecta llegó a él.

5. Resultados y lección enseñada

Algunas veces antes de que podamos recibir la sanidad, tene­mos que dar a Jesús nuestra mano y aprender a caminar con El en la oscuridad. Algunas veces viene una liberación parcial, pero cuando miramos hacia arriba y vemos a Jesús, entonces la libe­ ración completa viene. Es posible que nunca miremos hacia arriba para ver a Jesús y debido a esto, solamente recibir la liberación parcial.

D. SANIDAD DEL HOMBRE CIEGO DE NACIMIENTO

1. Referencia Bíblica Juan 9:1-41

2. Circunstancias

En esta oportunidad, Jesús sanó a un mendigo ciego que había nacido ciego. Dos grandes discusiones religiosas nacieron de este milagro. La cuestión del pecado en relación con la enfer­ medad y si era lícito curar en el día de reposo.

Los discípulos preguntaron al Señor, “¿Quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” El problema del pecado hereditario era para los discípulos muy difícil de entender. Sus mentes estaban ocupadas sobre este problema religioso, mientras que Jesús vió la necesidad de este hombre y tuvo compasión de él.

3. Necesidad

Aquí se hallaba un pobre mendigo que había estado ciego toda su vida. Ciertamente él tenía una tremenda necesidad.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

Nuevamente Jesús utilizó algunas señales simples que eran simbólicas en su naturaleza. El untó los ojos del hombre con saliva y lodo. Luego le dijo que se lavara en el estanque de Siloé. Siloé era lo mismo que Siloh y significaba “El Enviado.” Este era un tipo de Jesús y el agua en sí, un tipo del Espíritu Santo. Cier­tamente que no había ninguna virtud curativa en la arcilla, única­ mente era el símbolo del contacto con el Señor.

El hombre sanado testificó gloriosamente de lo que había tras­cendido y debido a esto, los fariseos lo echaron. No obstante, Jesús vino a él, y él se convirtió en un verdadero discípulo de nuestro Señor.


5. Resultados y lección enseñada

Hay muchas verdades que fluyeron de este magnífico capítulo. Uno de los más sobresalientes es que administrar a un hombre en necesidad es más importante que resolver un complejo y pro­ fundo problema teológico. Una segunda verdad explica porque untamos con aceite cuando oramos por los enfermos. El símbolo nos es dado para señalarnos la unción del Espíritu Santo.
TOMO II: LA VIDA DE JESUS
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RALH VICENTS REYNOLDS