jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 22. MILAGROS DE RESURRECCION

A. JESUS ES LA RESURRECCION Y LA VIDA

En esta lección estudiaremos tres milagros que prueban que Jesús es la resurrección y la vida. De hecho, El es la fuente de toda vida. Fue El quien inspiró el aliento de vida dentro del hom­bre. Es en El que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Los milagros siguientes no solamente prueban esta gran verdad sino también hay muchas referencias bíblicas que lo indican claramente.

Juan 1:4 “En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque, esté muerto, vivirá.”
Colosenses 1:17 “Y El es antes de todas las cosas, y todas las cosas en El subsisten.”

B. LA RESURRECCION DE LA HIJA DE JAIRO

1. Referencias Bíblicas Mateo 9:18-26; Marcos 5:21-43; Lucas 8:40-56

2. Circunstancias

Este milagro aconteció en Capernaum. Una gran multitud rodeaba a Jesús. Mientras Jesús hablaba a la multitud el hombre principal de la sinagoga vino rápidamente con la noticia de que su única hija de doce años estaba enferma y a punto de morir. El nombre de este hombre era Jairo. El se postró a los pies de Jesús implorando que fuera con él y pusiera Sus manos sobre su hija, para que sea sanada.

Jesús fue con Jairo, pero no habían ido muy lejos cuando se trajo la noticia de que la niña había muerto.


3. Necesidad

Aquí se encontraba muerta una niña de doce años.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

Cuando llegaron a la casa, Jesús, viendo a los que tocaban flautas y la gente que hacía alboroto, les dijo: “Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme.” Al oír esto se burlaban de El.

Jesús hizo retirar a todos excepto al padre y la madre y tres de sus discípulos: Pedro, Jacobo y Juan. Entraron en la habitación donde se hallaba acostada la niña. Jesús la tomó por la mano y dijo: “¡Muchacha, levántate!” Inmediatamente su espíritu volvió a ella, y se levantó y comenzó a caminar. Jesús luego les ordenó que alimentaran a la niña.

5. Resultados y lección enseñada

La primera lección enseñada aquí es la verdad de que Jesús es la resurrección y la vida. De otro manera, jamás podría haber ejecutado este milagro.

Cuando Jesús dijo que la niña estaba durmiendo, demuestra que para Jesús la muerte física es solamente un sueño.

La tercera lección enseñada aquí es que algunas veces debe­mos retirarnos de la multitud y tomar solamente dos o tres de ellos en quienes podamos depender si es que queremos ver el poder milagroso de Dios.

C. LA RESURRECCION DEL HIJO DE LA VIUDA EN NAIN

1. Referencia Bíblica Lucas 7:11-17

2. Circunstancias

Este milagro aconteció afuera de la Puerta de Naín. Naín era una ciudad cercada por una muralla más o menos a cincuenta kilómetros al sudoeste de Capernaum. Como dos kilómetros al este de la ciudad existe un antiguo cementerio el cual todavía está en uso.

Hacia el atardecer, Jesús estaba aproximándose a Naín con una gran multitud de seguidores, y estos se regocijaban de los muchos milagros que habían visto y esperaban ver muchos más. Al llegar a la ciudad, se encontraron con otra multitud pero de distinta naturaleza. Al frente de esta procesión se hallaba una desconsolada viuda y madre que había perdido a su único hijo. Detrás de ella venía una multitud de mujeres lamentándose en voz alta, y seguidamente un grupo de hombres cargando un féretro. El féretro era una canasta tejida con mimbre y en el se hallaba el joven con la cara expuesta. La viuda estaba desconsolada, pues todas sus esperanzas futuras se hallaban depositadas en este hijo. Ahora estaba muerto y ella quedaba abandonada sola con su tristeza y soledad. Aquí había una pena negra para la cual aparen­temente no había solución.

3. Necesidad

Un hombre joven había fallecido y su cuerpo era llevado al cementerio.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

No fue una coincidencia que las dos procesiones se encontra­ran en el camino rumbo a Naín. Jesús lo había programado exac­tamente en el preciso momento. De haber sido un poco más tarde, el funeral habría pasado.

Jesús tuvo compasión de la desconsolada madre y le dijo que no llorara. Detuvo la procesión funeraria, se acercó al féretro y lo tocó. Esto significaba contaminación del peor tipo, y todos se habrían horrorizado. Jesús no prestó atención al miedo supersti­cioso que cayó sobre esta gente.

De repente se escuchó su voz: “Joven, a ti te digo, levántate.” Inmediatamente el joven se levantó y fue entregado a su gozosa madre. El joven comenzó a hablar y nosotros imaginamos lo que habrá dicho.

5. Resultados y lección enseñada

Este es otro milagro que prueba que Jesús es la resurrección y la vida. También nos dice que Jesús no puede contaminarse ni con tristeza ni con la muerte.


Una lección que también debemos aprender es que nuestra compasión y simpatía deben estar siempre activas. Debemos ser rápidos en encontrar formas para administrar o consolar a los que sufren.

D. LA RESURRECCION DE LAZARO

1. Referencia Bíblica Juan 11:1-54

2. Circunstancias

Este fue uno de los milagros más destacados de nuestro Señor. Fue probablemente el último realizado durante el ministerio público de Jesús, antes de los eventos que lo condujeron al Calva­rio. Al menos fue uno de los últimos.

Betania era una aldea ubicada a cuatro kilómetros al sudeste de Jerusalén. Aquí vivían tres amigos muy queridos por nuestro Señor, Lázaro y sus dos hermanas Marta y María. Jesús había sido huésped de ellos varias veces y los amaba mucho.

“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana, y a Lázaro.” Juan 11:5. Ciertamente este versículo tiene aquí un significado especial.

Jesús y sus discípulos se encontraban cerca del Río Jordán, más o menos a cuarenta kilómetros de Betania, cuando llegó a su conocimiento que Lázaro se hallaba muy enfermo. Dijo Jesús: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.” Luego per­maneció allí donde estaba otros dos días. Cuando Jesús habló de regresar a Betania, sus discípulos trataron de impedirle debido al peligro. Sabían que la vida de Jesús estaba amenazada. Jesús luego habló diciendo que la muerte era solamente un sueño, pero sabía que Lázaro estaba muerto.

Cuando Jesús llegó a Betania, hacía ya cuatro días que Lázaro había muerto. Es muy probable que fuera enterrado el mismo día, pero el luto iba a continuar por varios días. La casa estaba llena de gente.

Marta salió al encuentro de Jesús, pero María se quedó en la casa. Marta reprochó a Jesús por no haber venido antes diciendo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”

3. Necesidad

Lázaro había estado muerto durante cuatro días y su cuerpo ya había comenzado a descomponerse.

4. ¿Cómo fue obrado el milagro?

La compasión y el amor de Jesús se vieron en dos palabras: “Jesús lloró.”

Al parecer, el cuerpo de Lázaro había sido depositado en una tumba familiar y cercana. Su cuerpo fue envuelto con una mortaja y su cuerpo habría sido untado.

Jesús se aproximó a la tumba, y gimió en el espíritu. Jesús gimió dentro de si y se hallaba muy apesadumbrado. El ordenó que se retirara la piedra que cubría la entrada de la tumba. Luego exclamó en voz alta: “¡Lázaro, ven fuera!” Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: “Desatadle, y dejadle ir.”

5. Resultados y lección enseñada

Lázaro fue recibido de vuelta con vida y buena salud, para gran alegría de la mayoría. Pero cuando la noticia de este milagro llegó al concilio, de inmediato se dieron los pasos para arrestar a Jesús y condenarlo a muerte.

Una de las lecciones más preciosas enseñadas aquí es la razón que tuvo Jesús de demorarse dos días antes de ir a Betania. El hizo mucho más por sus seres queridos al probar su fe haciéndo­los esperar. Algunas veces al hacernos esperar, el Señor hace mucho más por nosotros.

El “YO SOY” de Jesús es muy significativo aquí. Marta sabía que El podía haber sanado a su hermano cuatro días antes. Su fe estaba en un Dios milagroso del pasado, pero Jesús contestó “YO SOY”. La necesidad era una necesidad presente, y Jesús era más que suficiente, aunque esto significaba resucitar a los muertos.
Debemos notar que en este milagro Jesús oró. Vemos en claro contraste la naturaleza dual, Deidad y humanidad. Como hombre, El lloró, se entristeció, gimió y oró; como Dios, ordenó que resuci­taran los muertos y fue obedecido.
TOMO II: LA VIDA DE JESUS
CURSO INTERNACIONAL "ALPHA"
RALH VICENTS REYNOLDS