jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 40. EL MENSAJE DE DESPEDIDA

REFERENCIA BIBLICA: Juan 13:35-17:26

A. EL MENSAJE DE DESPEDIDA:


Juan 13:33 “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco ... A donde yo voy, vosotros no podéis ir.”

Los discípulos se entristecieron a causa del anuncio de Jesús de que El iba. a donde ellos, en ese momento, no podían acom­pañarle. Para animarles, les dio un mensaje de despedida que concluyó con una oración.

El mensaje de despedida fue pronunciado inmediatamente después que salió Judas. Parece que las promesas dadas aquí no fueron dirigidas a Judas, sino a Sus discípulos fieles sola­ mente. No sabemos exactamente cuánto tiempo se quedó Jesús en esta comunión dulce y tierna con Sus discípulos, pero sí sabemos que todos los momentos que Jesús pasó enseñando a los discípulos, éstos fueron los más sagrados. El abrió Su corazón al grupo y les dio unas verdades íntimas y preciosas que ellos no entendían hasta que recibieron el Espíritu Santo. Notemos que les saludó con la palabra “hijitos.”

Este mensaje de despedida contiene algunos de los pasajes más conocidos y amados en la Biblia entera.

B. EL NUEVO MANDAMIENTO:

El nuevo mandamiento y también el último antes de Su muerte y resurrección fue, que os améis unos a otros, como yo os he amado.” El amor de los creyentes, en contraste con el odio y el egoísmo que se ven en el mundo, sería la prueba verdadera y el requisito para ser discípulo.

La ley de Moisés dijo, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Pero en el antiguo Testamento no se podía obedecer este pre­cepto. En el Nuevo Testamento, después de recibir el Espíritu Santo, los cristianos podrían demostrar su discipulado amán­dose los unos a los otros.

C. NO SE TURBE VUESTRO CORAZON:

Los corazones de los discípulos fueron entristecidos por la noticia de que Jesús pronto se iría. Aquí Jesús les consuela y les asegura.

“Creéis en Dios, creed también en mi.” Con estas palabras Jesús pide que tengan la misma fe en El que tienen en Dios. Así Jesús se hace igual con la Deidad.

Jesús les aseguró que se iba adelante para prepararles mora­ das para ellos. Les prometió que El mismo volvería a recibirles al hogar eterno. Acerca de la pregunta que le hizo Tomás sobre el camino, Jesús le respondió, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.” Jesús es el camino de Dios y el camino a Dios; El es la verdad encarnada; El es también la esencia verdadera de la vida.

D. MUESTRANOS EL PADRE:

Felipe dijo, “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.” ¿Qué esperaba Felipe? ¿Quería que algo resplandeciente se apare­ciera en los cielos? Felipe no comprendía que durante tres años él había caminada con Dios. Tampoco entendía que no podía conocer más de Dios que lo que había sido revelado por Jesucristo.

Jesús parecía sorprendido que Felipe no comprendía. “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre.” Jesús explicó que sus palabras y obras fueron posibles sólo por la presencia del Padre. Luego les dijo que vendría el Consolador. Este texto prueba que Jesucristo y el Padre son Uno.


E. OTRO CONSOLADOR:

Juan 14:16 “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.”

Jesús les aseguró a los discípulos que no les dejaría huér­fanos. Prometió mandarles otro Consolador. La palabra “otro” ha confundido a mucha gente y parece apoyar la tradición trinitaria. Pero la palabra “otro” no quiere decir “otra persona” sino “otro ministerio.”


Jesús identifica al Consolador con El mismo. Dijo que El moraba con ellos, pero estaría en ellos. La declaración positiva “vendré a vosotros” quita la duda a toda la cuestión. Jesús dijo efectivamente “No os dejaré sin padre; vendré a vosotros.”

F. EL MINISTEIRIO DEL CONSOLADOR:

A través del último mensaje, Jesús se refería al ministerio del Consolador, lo cual resumimos aquí:

Juan 14:16 El Consolador estará con ellos para siempre.
Juan 14:17 El Consolador morará con ellos y estará en
ellos.
Juan 14:26 El Consolador enseñará todas las cosas.
Juan 14:26 El Consolador será testigo de Cristo.
Juan 16:8 El Consolador convencerá al mundo de pecado,
de justicia, y de juicio.
Juan 16:13 El Consolador les guiará a toda la verdad.

G. LAS ULTIMAS INSTRUCCIONES Y EXHORTACIONES:

1. La necesidad de dar fruto.

Jesús se comparó con una vid fructuosa y comparó a Sus discípulos, como las ramas. Les advirtió que si no daban fruto serían destruidos. Les recordó que El les ayudaría y facultaría si permanecieren allegados a El como las ramas lo están a la vid. Sin El los discípulos no podrían hacer nada.

2. Habrían de sufrir persecución.

Jesús les dijo a Sus discípulos que vendrían la persecución y el odio. El mundo rechazó a Cristo; también los creyentes serían rechazados.

3. Los Discípulos harían obras mayores.

En Juan 14:12 Jesús prometió a Sus discípulos que harían obras mayores-la misma clase de obras en calidad, pero mayores en cantidad.

En Juan 14:13 y Juan 16:23, Jesús prometió que lo que se pidiera en el nombre de Jesús, sería dado. Pero esto quiere decir mucho más que repetir el nombre de Jesús. Para orar en el nombre de Jesús, el creyente tiene que ser identificado con El en consagración y devoción al reino de Dios. El nom­bre de Jesús representa la obediencia, la humildad y la com­pasión por el hombre perdido. Para orar en el nombre de Jesús, el Espíritu de Cristo tiene que dirigir totalmente en el propósito y la expresión de la oración.

H. LA ORACION DEL SEÑOR: (Juan 17)

Esta oración puede llamarse verdaderamente la oración del Señor, porque es cierto que fue Su propia oración. La expresó en presencia de Sus discípulos.

La oración se divide en cuatro peticiones:

1. Jesús oró para Si mismo: Oró para que El fuera glorificado. Esta petición era efectivamente una oración en la que el plan y propósito de Dios sería cumplido en El mismo.

2. Jesús oró por Sus discípulos: Oró para que fueran guardados del mal y fueran santificados.

3. Jesús oró por todos los que creyeran: Miró al porvenir y oró por los que serían salvos a través del ministerio de los discí­pulos, para que estuvieran unidos y santificados.
4. Jesús oró por todos los discípulos en la eternidad: Oró que estuvieran con El en el lugar que iba a preparar, y que vieran Su gloria divina.
TOMO: LA VIDA DE CRISTO IV
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS