jueves, 20 de mayo de 2010

Lección 5. JUAN EL BAUTISTA

A. PROFECIAS SOBRE SU VENIDA:

Malaquías 3:1 “He aquí yo envío mi mensajero, el cual pre-’ parará el carnino delante de mí.”
Malaquías 4:5 “He aquí, yo os envío el profeta Elías antes que venga el día iJe Jehová, grande y terrible.”
Mateo 11:13-14 “Porque todos los profetas y la ley profeti­ zaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.”

Aquellos pue se atuvieron a la Esperanza Mesiánica creyeron que el reino del Mesías sería precedido por la aparición de un heraldo. En el oriente el heraldo iba delante del rey, llamando y reuniendo a la gente para reparar los caminos que usualmente estaban en malas condiciones, para que la partida real pudiese pasar con seguridad. Juan era un heraldo semejante, llamando a la gente para, que se arrepintiese. La misión de Juan era llamar a la gente para allanar el camino para el Señor Cada barranca debe ser rellenada y cada colina bajada; las curvas en el camino deben ser enderezadas y los lugares ásperos allanados.

B. EL NACIMIENTO DE JUAN:

1. Tiempo:

Lucas 3:1-2 “En el año decimoquinto del Imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato...vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.” Esto nos da una fecha fija y definida para el comienzo del ministe­ rio de Juan que sería entre 26 y 27 D. C., dado que el reinado de Tiberic comenzó alrededor de 12 D. C.

El nacimiento de Juan sería treinta años antes porque comenzó su ministerio a los treinta años de edad.

2. Parentezco:

Los pacires de Juan fueron Zacarías y Elisabet. Eran gente muy humilde y piadosa que vivían cerca de Hebrón. Zacarías era un hombre de edad avanzada y pertenecía a la clase más baja del sacerdocio. No tenían hijos, y esto significaba un reproche para ellos. Sentían la humillación de no poseer hijos, y habían llegado ya a la edad cuando la esperanza de dar a luz y oraciones por hijos habían sido abandonadas.

3. Nacimiento Milagroso:

Lucas 1:13 “Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.”

A Zacarías, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso sobre brasas del altar de sacrificio.

Esta misión era considerada sagrada y al sacerdote que le tocaba en suerte realizarla se le estimaba como altamente bendecido.

Mientras Zacarías permanecía parado orando, se le apareció el arcángel Gabriel por el lado derecho del altar Gabriel declaró su divina misión y cuando Zacarías comenzó a preguntar, quedó mudo hasta el día del nacimiento de su hijo.

Cuando nació Juan, los parientes insistían de que fuera llamado Zacarías. No obstante, Zacarías pidió que se le diese una tabla de escribir y escribió que su nombre sería Juan. Inmediatamente, su lengua fue suelta y empezó a hablar ala­ banzas a Dios y a profetizar la pronta venida del Mesías.

C. LA NIÑEZ DE JUAN:

No conocemos mucho acerca de la niñez y la juventud de Juan. Indudablemente él vivió una niñez normal y fue educado en la sinagoga local. Siendo que sus padres eran ambos de linaje sacerdotal (Lucas 1:5), concluimos de que Juan pasó su juventud preparándose para el sacerdocio.

Juan fue criado como un Nazareo. No bebía vino o bebida fuerte y su cabello nunca fue cortado.

Antes de que comenzara su ministerio, se retiró al desierto.

D. ASPECTOY CARACTER DE JUAN:

En algún tiempo durante su juventud, Juan se retiró al desierto, acioptó la vida de un asceta, y restringió su dieta a frutas silvestres, ¡angostas y miel silvestre. Se dedicó a estudiar y entrar en comunión con Dios. Por vestimenta usó una piel de camello.

Cuando salió de su retiro, fue considerado como un hombre santo. Su apariencia con el cabello desordenado y solamente una piel de camello cubriendo su cuerpo, la que era sostenida por un cinto de cuero, descalzo, los brazos desnudos y la barba crecida, debe haber sido muy notable.

Hablaba con tal decisión, inteligencia y celo piadoso, que mul­ titudes se reunían para escucharle y para ser convencidos de su culpabilidacl y convertidos.

E. EL MENSAJE DE JUAN:

Mateo 3:2-3 “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado ... preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.”

El mensaje de Juan era sencillo:

a. Arrepentimiento;
b. Preparación para el Reino del Cielo;
c. Bautismo por inmersión.

Juan no tenía contemplaciones para nadie, denunciaba al pecado donde se hallaba. Denunció a los Fariseos, los líderes religiosos, pero también el pecado en la vida de Herodes Antipas.

Eran tiempos de grandes maldades. Existía gran inmoralidad en el Imperio Romano. Violencia, robos, insultos, crímenes sin juicio y crueldad eran los cargos que se hacían contra la admi­ nistración dia, Pilato. Los Fariseos enfatizaban la separación pero no la verdadera santidad. Se orgullecían de ser descendientes de Abraham, pero habían perdido de vista la necesidad del carácter personal.

El mensaje de Juan era el mensaje necesario, y multitudes iban al Jordán para escuchar su predicación. Juan predicó durante seis meses antes de que Jesús viniese a él para ser bautizado.

Juan llanamente declaraba de que él no era el Mesías y de que no era digno de desatar la correa de su calzado-ésta era una tarea que los esclavos hacían para sus amos.

Juan profetizó del “Bautismo del Espíritu Santo.” (Mateo 3:11)

Debe notarse que aunque Juan predicó la venida del Reino del Cielo, él no llegó a ser un miembro de ese reino.

Mateo 11:11 “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que el.”

También debe ser notado que Juan predicó y bautizó pero no realizó milagros.

Juan 10:41 “Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo.”

Otro hecho que debe ser notado sobre su ministerio es que permaneció muy humilde. Nunca tuvo celos de Jesús; él estaba satisfecho con cumplir su llamamiento.

Juan 3:30 “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”

F. MUERTE DE JUAN:

Marcos 6:27 “Y en seguida el rey, enviando a uno de la guar­ dia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan.”

Tan grande era la reputación de Juan que aun Herodes Anti­ pas, tetrarca de Galilea y Perea, fue al Jordán a escucharle. Herodes le escuchaba con agrado y le tenía gran respeto. Es muy posible que se haya sentido muy culpable, e hizo muchas cosas para llevar una vida mejor Sin embargo, Juan denunció osadamente el gran pecado en la vida de Herodes.

Herodes se había casado con la hija del rey de Arabia. Se cansó de ella y comenzó a convivir con Herodías, la mujer de su hermanastro, Herodes Felipe. Herodías tenía una hija, Salomé, y ambas eran muy ambiciosas.


Cuando Juan denunció a Herodes públicamente, éste le hizo arrestar y erilviar a la prisión fortaleza en Macharus. Esta era una fortaleza reconstruida por Herodes el Grande sobre la costa este del Mar Muerto. Juan fue encarcelado en uno de los calabozos debajo de esta fortaleza. Herodes no tenía la intención de matar a Juan porque en lo íntimo de su corazón admiraba a Juan y aceptaba sus enseñanzas como inspiración divina.

Herodías odiaba a Juan y conspiró contra él para destruirlo.

Cuando Herodes realizaba una gran fiesta en el día de su cumpleaños y habiéndose reunido una multitud de los ricos y la nobleza, Herodías vio su oportunidad. Salomé, su hija, bailó una vergonzosa danza con gestos y movimientos lascivos que ganaron el aplauso de los huéspedes que se hallaban ebrios. Cuando Herodes le dijo que podía pedir cualquier cosa hasta la mitad de su reino, ella pidió la cabeza de Juan el Bautista.

Herodes pudo haberse rehusado, porque la cabeza de Juan tenía un valor mayor que la mitad de su reino, pero no obstante, él consintié y Juan fue decapitado. Juan aun era un hombre joven de 31 ó 32 años de edad.
Después de su muerte, algunos de sus discípulos continuaron su ministerb, porque cuando Pablo fue a Efeso, encontró a algunos de los discípulos de Juan (Hechos 19).
TOMO I: LA VIDA DE JESUS
CURSO INTERNACIONAL "ALPHA"
RALH VICENTS REYNOLDS